Sunday, October 5, 2008

Sociedad...

(CM)La extensión del espionaje cubano contra Estados Unidos fue puesta en la arena publicada cuando el FBI desmanteló una red de inteligencia cubana cuyas ramificaciones y consecuencias en las instituciones oficiales de Washington aun continúan infiriéndose, A pesar de la actitud ambivalente de la administración de Bill Clinton hacia Fidel Castro, para Cuba la Guerra Fría no se "descongeló " y sus operativos de inteligencia continuaron laborando en el objetivo de penetrar profundamente las estructuras estadounidenses, como si nada hubiese pasado en el planeta. Los siguientes detalles de las operaciones cubanas descubiertas por los oficiales de contra-inteligencia del FBI a fines de la década 1990 actualizan y desenmascaran la intensidad de esta Guerra Fría regional y muestran la determinación de Fidel Castro de continuarla.

La Red Avispa en los Estados Unidos


Por Grupo de Apoyo a la Democracia


PARTE SEGUNDA

LOS OPERATIVOS

El FBI concluyó , sobre las bases de los datos incautados , que el espía directivo de la Red Avispa era Gerardo Hernández Nordelo ( alias Giro o Giraldo), quien utilizaba la identidad falsa de Manuel Viramontes. Hernández impeccionaba la infiltración de sus sub-agentes en los grupos domésticos anti-Castro en la zona de Miami (con el objetivo de entorpecer y crear animosidad entre especificas asociaciones y desacreditar a ciertos lideres de la comunidad cubana). Los componentes del circulo prestaban atención especial para mantener en secreto sus identidades y las misiones que realizaban como agentes , estableciendo una táctica muy elaborada para evadir la detección8.

Cuando Hernández, el cabeza de la cofradía, fue arrestado en Miami Beach, se identificó como capitán del ejercito cubano, que había estado en este país desde 1992. La abservación electrónica sobre Hernández arrojó numerosas conversaciones referentes a las operaciones de inteligencia, y en su apartamento se encontró un radio de onda corta, computadoras y numerosos disquetes con información comprometedora, grabadoras y equipos fotográficos de alta sensibilidad. En los disquetes había literalmente miles de paginas detallando las conversaciones entre Hernández y el gobierno de Cuba, así como Hernández y el resto de los oficiales de la Red Avispa.

El segundo en rango era el mayor de la inteligencia cubana, Ramón Labañino Salazar, nacido en 1963, que utilizaba la identidad falsa de Luis Medina (alias Alán) obtenida con una licencia de conducción a ese nombre. Labañino asumía la función de fiscalizar los planes de penetración y la obtención de información clasificada de las instalaciones militares de Estados Unidos activas en el sur de la Florida. Entre ellas figuraban el Comando Sur (caracterizada por la DGI como uno de los objetivos a priorizar en el área de Miami), la bese aeronaval de Boca Chica, en Cayo Hueso, cuya actividad fue reconocida por la inteligencia cubana como de sumo interés para el mando de la fuerza aérea cubana. Gerardo Hernández y Labañino recogían los informes de sus respectivos sub-agentes y les pagaban, y también les instruían sobre las misiones que demandaba Cuba. Hernández recibía ordenes de La Habana que luego adjudicaba como planes a los agentes individuales dentro del teatro de operaciones. Era su responsabilidad asegurar que las misiones y tareas fuesen cumplidas y reportar el resultado a La Habana.

Labañino ya había operado en Tampa, en la costa oeste de la Florida, desde 1992, surtiendo de información a Cuba de todo lo correspondiente a los movimientos de la base de la fuerza aérea McDill. Labañino fue destinado a Miami en 1996, con la encomienda de introducirse en el Comando Sur. Su domicilio contenía material similar al de Gerardo Hernández. En una comunicación procedente de la DGI, a fines de 1996, Gerardo Hernández fue instruido para organizar en Miami, bajo la dirección de Labañino , un grupo de sus agentes con vistas a la operación contra el Comando Sur, sugiriendo a los "camaradas Mario (Joseph Santos), Julia (Amarillis Silverio), Gabriel y Antonio Guerrero (alias Lorient)"9. En la información recuperada de la computadora de Labañino , este se refería a sí mismo como un "agente ilegal", que es el sinónimo utilizado en inteligencia para un espía que utiliza una cobertura no oficial. Aunque Labañino se ausentaba con frecuencia del área de Miami, para consumar otras labores de espionaje, el FBI lo mantuvo bajo vigilancia durante dos años, en el curso de los cuales fue filmado en un restaurant de Nueva York, cuando intercambiaba información con un dilemático cubano destacado en la ONU.

El tercer hombre a bordo era Fernando González, que actuaba bajo la adulterada identidad de Rubén Campa (alias Vicky), era el responsable de fiscalizar y dirigir en la practica a todos los sub-agentes. Otro de los proyectos de la Red era la manipulación de los medios masivos y electrónicos de comunicación y la opinión pública con llamadas telefónicas anónimas y cartas a los periódicos y a las figuras políticas. Fernando González fue detectado en julio de 1998 despachando el cumplimiento de las tareas de espionaje con Gerardo Hernádez, entre otras cuestiones el caso de agente cubano que había confrontado problemas en Moscú . Los agentes especiales del FBI relataron la manera en que Fernando González describía al "grupo ISRI, dentro de la escuela de inteligencia cubana, y el uso de la sigla M-2 con la cual se identificaba a un país especifico.

Antonio Guerrero, ciudadano nosteamericano cuya familia regresó a Cuba cuando éste era niño, era un empleado civil en la base naval y aérea de Boca Chica, que estaba bajo las ordenes de Labañino , pero que a la vez reportaba directamente a Gerardo Hernández. El encargado de este emisario era de tal importancia que el cabecilla de la red, Hernández, fue designado por el DGI de ir a Cayo Hueso de ser necesario cada dos semanas para recoger cualquier por menor que Guerrero hubiese detectado. Guerrero debía reportar otro movimiento fuera de lo común connectadas con la capacidad combativa de esta base militar, como ejercicios, maniobras y otras actividades.

Guerrero obtuvo referencias pormenorizadas de la actividad diaria de la base aérea, incluyendo los tipos de aviones de guerra allí emplazados, su lugar exacto, descripción especificada del interior y exterior de las edificaciones de la estación aérea que se sospechaba estaban preparadas para admitir actividades secretas. La detección de los aviones especializados en guerra electrónica que allí se encontraban para realizar misiones de exploración. Asimismo, la dirección de altos oficiales militares asignados a la base. En un mensaje de Cuba a Gerardo Hernández, se le manda a que Antonio Guerrero continuase reuniendo información militar, y al mismo tiempo fomentara nuevas relaciones personales con militares y fortaleciera las que ya había cultivado, con el objeto de lograr una mayor penetración de la base aeronaval10.

Uno de los elementos más intrigantes mencionados por el agente del FBI Raúl Fernández es precisamente el caso de este espía, Antonio Guerrero, que le proveyó a Cuba con las direcciones de cientos de personal militar estacionado en la estación naval y aérea de Boca Chica, indigaciones que podrían parecer de poco uso para los planes de defensa de Cuba, pero muy útiles para un ataque comando contra esa instalación"11. Betancourt cita al reputado semanario militar Jane's Defense, en su número de 6 de marzo de 1996, donde reporta que desde principios de la década 1990 Cuba entrenaba comandos en Vietnam, precisamente para este tipo de plan. Segun la publicacion:"La estrategia deLa Habana tras tales entrenamientos es atacar las bases de logistica de las fuerzas de EEUU.Que se preparan para invadir a Cuba. El objetivo politico es llevar la realidad de la guerra al pueblo americano"12.

(reading review for next week -LPP)