Tuesday, December 9, 2008

Cuba : Religión ...


(CM)El Cardenal Jaime Ortega ofició una misa la mañana del 4 de diciembre en la parroquia de Santa Bárbara, en la barriada de Parraga, en los suburbios de la capital. La multitud congregada en la iglesia para escuchar las palabras del sacerdote no cabía en el recinto, y afuera quedaron más de cien personas.

Misa por Santa Bárbara
Por Leafar Pérez

(Cubanet)LA HABANA, Cuba, 9 de diciembre. Durante la homilia, el sacerdote, al referirse al martilogio de la santa, que según cuenta la tradición fue asesinada por su padre al no renunciar a su fe, comentó cómo esa persecución la enfrentan millones de personas cuando defienden los principios del amor y la igualdad.

Ortega criticó la violencia y la intolerancia como males que deben ser erradicados del mundo, llamando a los cristianos y al pueblo en general a recuperar los valores que se han perdido.

También se refirió el Cardenal Ortega a los atentados ocurridos en la India, y pidió a los fieles que oren por las víctimas y sus familias. También recordó al Arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, asesinado en 1980, quien se distinguió por su amor a los humildes.

El culto a Santa Bárbara, el Changó guerrero y mujeriego de los practicantes de los cultos africanos, es uno de los más extendidos en el país. Desde días antes, miles de personas desfilaban por la iglesia para depositar a los pies de la santa sus ofrendas y pedidos.

Cuba : Últimas maniobras de la Seguridad del Estado...


Foto tomada en la marcha del 2007, donde aparecen los dos oficiales de la seguridad del estado que responden al nombre de "Saúl", ubicado a la derecha y "Damían", a la izquierda

(...)Después de obligarme a caminar alrededor de 15 metros pararon, quitaron la mano de mi rostro y fue cuando pude ver que estaba en el lobby de una de las llamadas casas de visita de la seguridad del estado...

"Aclaraciones sobre las últimas maniobras de la seguridad del estado"

Por: Dr. Darsi Ferrer

LA HABANA, 7 de diciembre de 2008.

A finales de octubre oficiales de la seguridad del estado cubano me secuestraron en plena vía publica.

El hecho tuvo lugar mientras caminaba cerca de mi casa; de un Lada color vino se bajaron cuatro oficiales vestidos de civil, me esposaron , me redujeron y montaron en el auto a la fuerza, impidiéndome alertar de mi arresto a dos vecinos que conversaban a poca distancia.

Como de costumbre, en ningún momento los oficiales se identificaron, tampoco se tomaron el trabajo de explicarme a qué respondía su actuar en mi contra, para dónde y a qué me llevaban y, por supuesto, no me ensenaron orden de detención alguna.

Esposado y con un oficial a cada lado me llevaron hasta una carretera intrincada en la periferia de la ciudad. El chofer detuvo el carro detrás de un auto pequeño, de los conocidos como "panelitos". Después de algunas llamadas desde sus celulares , me bajaron del Lada y sin decir palabra me subieron al reducido espacio trasero del "panelito", donde me hicieron sentarme en una silla y casi encima de mi se sentaron los mismos dos oficiales que me custodiaron en el Lada.

Debo señalar que lo primero que vi al subir en el "panelito" fueron los cristales tapados con Nylon negro fijado con precinta, que impedía la visión desde fuera. En un extremo del piso tenían tirada una sabana, en el centro, debajo de la silla, había un pequeño recipiente de los que se utilizan para transportar gasolina, y al otro extremo unas mulas de ropa sucias.

Esa segunda etapa del traslado duro aproximadamente otros 50 minutos, en un silencio sepulcral, sólo interrumpido por el sonido de alguna que otra llamada a los celulares de los oficiales, quienes sin responder escuchaban orientaciones y volvían a guardar los teléfonos.

Hubo un momento en el que se rompió el silencio con la orden de uno de los oficiales que me obligo a bajar la cabeza hasta recostarla en mis rodillas. Minutos después se detuvo el "panelito", los oficales me tomaron de ambos brazos y me bajaron tapándome la cara uno de ellos con su mano.

Después de obligarme a caminar alrededor de 15 metros pararon, quitaron la mano de mi rostro y fue cuando pude ver que estaba en el lobby de una de las llamadas casas de visita de la seguridad del estado.

Allí me esperaban dos oficiales,dijeron llamarse Damían y Saúl, y que eran los agentes de la seguridad del estado encargados de mi caso por orden del ministro del interior.

De ese modo comenzó la nueva estrategia de la seguridad del estado en su afán por neutralizarme.

Los militares comenzaron disculpándose por la forma en que fui trasladado y me explicaron que, en coordinación con el alto mando, decidieron cambiar el método hostil utilizado hasta ese momento contra mi y que sólo deseaban conversar por un rato. La justificación de esa nueva postura la resumieron en el cambio de las circunstancias vigentes en el país y en el contexto internacional, además de responder, según comentaron, al proceso de maduración que notaban en mi trabajo desde hacia algún tiempos.

La conversación transcurrió en un clima de tranquilidad. Ante las interrogantes que me plantearon pude expresar claramente mi valoración acerca de la situación nacional y del por qué de mi labor disidente. Luego me regresaron en uno de sus autos hasta cerca de donde vivo.

El pasado viernes, 5 de diciembre, salí por la mañana de mi casa con la intención de viajar hasta el centro de la ciudad. Antes de llegar a la calzada freno un auto cerca de i, acto seguido se bajaron los oficiales "Damían" y "Saúl" y me pidieron que los acompañara para conversar.

El traslado fue para llevarme a otra casa de visita. El asunto sobre el que tenia interés de hablar era la tradicional marcha que realizaremos un grupo de activistas en el parque Villalón el día 10 de diciembre, con motivo de celebrar el Día Internacional de los Derechos Humanos.

La conversación fue afable. Todo el tiempo los oficiales se mostraron preocupados por la posibilidad de que puedan ocurrir, según sus palabras, incidentes provocados por personas ajenas a su personal o a los activistas de los derechos humanos. Tuve necesidad de explicarles en varias ocasiones los conocidos detalles de nuestra actividad, o sea, que la marcha es en silencio, sin consignas ni carteles, además de que, como hemos demostrado en los dos años anteriores estamos preparados para no responder a ninguna de las provocaciones y agresiones de las que hemos sido víctimas.

Al terminar la conversación me rogaron que me tomara una cerveza con ellos como muestra de la transparencia en su acercamiento, a lo que accedí por cortesía.

En horas de la noche de ayer sábado, el oficial que dice llamarse "Damían" apareció en mi casa pidiéndome conversar de un asunto importante. Después de hablar durante un rato de cosas intrascendentes, me reclamo por haber hecho publica en horas de esa tarde la convocatoria a la marcha e intento chantajearme refiriéndose, primero, a la posibilidad que ellos tienen de editar las filmaciones que realizan en los interrogatorios y, posteriormente, mencionado la posibilidad de mejorar o empeorar la situación de mi hermano que esta preso, en dependencia de si suspendo o no la anunciada marcha. Llegado a ese punto no permití que continuara la conversación.

Vale aclarar públicamente que sobran razones para negarme de modo absoluto a sostener en lo adelante cualquier tipo de encuentro con oficiales de la seguridad del estado. Considero improductivo e inútil aceptar otra conversación en calidad de individuo con personas que hablan a nombre del cuerpo represivo de la policía política.

Si realmente existe alguna voluntad de los responsable de aparato de la seguridad del estado de encontrarse con representantes de la oposición, estoy dispuesto a conversar siempre que se cumplan las siguientes condiciones.

1.- Que pueda estar acompañado por amigos cercanos, los que, además de ser personas de respeto, son destacados lideres de la oposición.

2.- Que los asuntos que se traten se den a conocer a la opinión publica con total transparencia.

Mi decisión respecto a la marcha es muy simple: como en años anteriores, el miércoles saldré de mi casa por la mañana junto con mi esposa y caminaremos por toda la calzada hasta el parque Villalón.La limitante para que no estemos a la hora indicada, 11:00 a.m., es que nos arresten arbitrariamente e impidan llegar en contra de nuestra voluntad.

Aclaro que respeto a cabalidad las leyes del transito, no soy drogadicto, ni alcohólico, tampoco le debo dinero a nadie, no tengo enemigos ni ninguna patología mental diagnosticada. Responsabilizo al ministro del interior de Cuba, Abelardo Colomé Ibarra, con cualquier daño que sufra en mi integridad física o mental, así como cualquier daño de esta índole que sufran mis familiares.

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