Sunday, May 17, 2009

Cuba : El cubano que ríe...


El cubano que ríe



La risa --como la música-- forma parte indisoluble de la cubanidad. Hijos del Caribe, gustosos de la expansividad y la alegría, cultores del chiste y la carcajada en las situaciones más inverosímiles, los cubanos han sido tradicionalmente vistos como un pueblo de buen humor.

Ramón Meza, el narrador más fecundo del siglo XIX cubano, testimonió como nadie el comportamiento hilarante del criollo frente a la burocracia española (la burocracia es una carga de mucha antigüedad en la isla), y dejó una de las frases más ilustrativas de nuestro pasado colonial: "Vivimos en un eterno sainete [...] cada día que pasa es una escena nueva''.

El cubano no dejó de reír en la República, a pesar de los males infecundos que arrastró el nacimiento de la nación independiente. El humor floreció en el teatro bufo, la sátira política, la comedia cinematográfica, los programas radiales y la televisión, como una fuerza vigorosa e indetenible, aun en períodos dictatoriales en que la censura se convirtió en acicate para burlarla.

La primera mitad del siglo XX se inscribe también en una etapa de florecimiento de la novela costumbrista, las publicaciones y los personajes humorísticos, y el surgimiento de un fenómeno sin precedentes que se llamó La Tremenda Corte, que llega hasta nuestros días con un hálito insuperable de ingenio y modernidad.

Alérgico al examen implacable de la risotada y la burla, el régimen de Fidel Castro comprendió muy pronto que su sobrevivencia dependía también de coartar el ejercicio del humor político y reducirlo a mera propaganda celebrativa. No sobrevivió Zig-Zag ni sobrevivieron tampoco los chistes más inofensivos que aludieran a los entresijos del poder. De ahí que a la altura de los años 80, era aún tema de discusión en selectos círculos de la dirigencia ideológica si se debía permitir que los medios de comunicación publicaran caricaturas del entonces enhiesto Comandante en Jefe.

Sin embargo, esa condición nata del ser cubano para crear el chiste y la salida humorística ante la adversidad ha prevalecido en el acontecer del país, burlando la suspicacia de funcionarios malhumorados. La historia demuestra que hasta en los más cerrados regímenes totalitarios, el humor ha logrado acomodarse y sortear las peores sequías de libertad.

Al cumplirse este 20 de Mayo el aniversario 107 del nacimiento de la República independiente, hemos querido rendir tributo al humor cubano, pilar de la idiosincrasia nacional. El presente suplemento reúne siete artículos que abordan diferentes aristas de la problemática humorística, desde el período republicano hasta momentos posteriores a 1959. Sin pretender agotar el tema, les proponemos esta lectura con el ánimo de hacerlos pensar en los motivos que nos han hecho --para siempre-- un país risueño, aunque muchas veces la risa quede trunca por el dolor y las lágrimas.

Fuente: WCANCIO@ELNUEVOHERALD.COM

Cuba : Cubanos en la Eternidad....

HUMOR
Cubanos en la Eternidad.

Enviado por Eloy A Gonzalez   

El arcángel Gabriel va a ver al Señor y le dice:- 'Tengo que hablar contigo”.

Obes

Hay cubanos aquí que están causando muchos problemas...

- A ver, empiézame a contar-- dice el Señor.

- Mira, se subieron en la reja de la entrada y se están meciendo sobre ella como si fuera un columpio; mi Trompeta ha desaparecido misteriosamente, aunque a cada rato la oigo sonar en la lejanía con un ritmo pegajoso, pero demasiado alborotado. Además, tienen las túnicas salpicadas de frijoles negros y café con leche; han subido a sus perros en las carrozas celestiales, se han quitado las aureolas y andan con gorras de peloteros.

- No quieren barrer las escaleras del cielo y se ponen a bailar con las escobas; el suelo de la cocina está lleno de semillas de naranja agria, salpicaduras de sofrito, pulpa de mamey y cenizas de tabaco. Y, como si fuera poco, están organizando peleas de gallos en las nubes y andan volando por ahí con una sola ala y diciendo: '¡Me la comí, asere, si muevo el ala rápidamente vuelo como un colibrí, vaya, soy la candela!

- Ah, y los que puse a cantar en el coro se la pasan gritando '¡Azúca....!' y repiten un estribillo raro: “Tin, marín de dos pingué, cuca la mácara títere fue”.

Tras oír pacientemente al ángel, el Señor contestó: 'Los cubanos son cubanos, Gabriel, y eso no se puede remediar. El cielo es el hogar de todos mis hijos con sus defectos y virtudes. Pero si quieres enterarte de lo que son problemas graves, llama al diablo y verás una realidad muy distinta.

Gabriel va hasta el teléfono y llama al Diablo.

- Oigo-- contesta Satanás.

- Hola, soy yo Gabriel, es que quería...

-Coño, espérate un minuto, chico-- interrumpe el diablo y tira el teléfono. Al cabo de unos segundos regresa. --'Bueno, aquí estoy de nuevo, ¿qué puedo hacer por ti?

- ¿Estás teniendo algún problema con los cubanos que recibiste en el infierno?-- indaga Gabriel.

- Oye, chico, espérate un minuto, ahora mismo te contesto, pero tengo que chequear algo-- dice Satanás y sale corriendo.

--Perdona la demora, Gabriel. ¿Qué fue lo que me preguntaste?-- pregunta el diablo cinco minutos después...

--¿Que si estás teniendo problemas con los cubanos que llegaron al infierno?-- repite Gabriel.

- Pero, ¿qué carajo está pasando aquí? ¡Qué coño es esto, caballero'!-- grita el diablo exasperado--. Espera, enseguida estoy contigo.

Satanás suelta el teléfono y regresa a los 15 minutos jadeando.

- ¡Oye Gabriel, perdona, pero no te puedo atender ahora! ¡Imagínate que estos cabrones cubanos han apagado el fuego del infierno y están tratando de instalar un aire acondicionado.....!.

Fuente: CubaNet  

Cuba : Silvio no pudo estar en el Madison Square Garden...

Silvio no pudo estar en el Madison Square Garden

Estreno del filme “El feo, el malo y el necio”

Cubamatinal / Por estos días, el cantautor Silvio Rodríguez tiene perreta porque las autoridades norteamericanas no le permitieron participar en el concierto del Madison Square Garden por el cumpleaños 90 del folklorista Pete Seeger.

Por Luís Cino

La Habana, 14 de mayo /SDP/ Silvio Rodríguez aunque dice no saber por qué lo invitaron, se sentía con derecho a estar en el homenaje a Pete Seeger. En cierta forma, tenía casi tanto derecho a estar en el Madison Square Garden como Bob Dylan, Joan Baez o Bruce Springsteen (que no sé si estuvieron porque en Cuba, los medios oficiales sólo refirieron del concierto que a Silvio le impidieron asistir).

El cantautor cubano trabó amistad con Seeger en La Habana en 1967 durante un festival en la Casa de las Américas. Por entonces, Pete Seeger había popularizado internacionalmente la Guantanamera con versos de Martí, se pronunciaba contra la guerra de Vietnam y era uno de los principales exponentes de la canción protesta.

Pero en el mundo de hoy, lo que menos cuenta son los derechos de las personas. Menos que todo, a viajar. Silvio, por servir fielmente a un régimen que regatea los derechos humanos de su pueblo, debía saberlo bien.

La visa de Silvio Rodríguez se trabó en la burocracia yanqui. Las autoridades norteamericanas alegaron que la solicitud fue presentada demasiado tarde. En todas partes cuecen habas. Pero Silvio, a quien han botado de lugares mejores, lo considera otra afrenta de los yanquis contra la revolución cubana y se siente tan decepcionado con la administración Obama como si Bush siguiera en la Casa Blanca. Silvio, como siempre, en plena sintonía con el pensamiento del Jefe.

Aunque no soy partidario para nada de las prohibiciones contra los derechos de las personas, vengan de donde vengan, en lo personal me alegra que Silvio no haya podido estar en el Madison Square Garden. Es una modesta forma de vengarme por todo lo que me defraudó.

Como a tantos de mi generación, me engañaron sus versos, su guitarra, sus botas rusas y aquella voz descarnadamente humana que creímos cantaba por nosotros. Al final, luego que vendió su alma, resultamos ser malos bailarines de su fiesta, demasiado modorros para su escuela de capacitación política.

Desde que renuncié a los discos de Silvio, prefiero a Pablo Milanés. Canta como Dios sus hermosas canciones y aunque se queja de que los periodistas le preguntan acerca de política como si fuera un ministro, suele responder con bastante sinceridad. A propósito, ¿estaría Pablito Milanés invitado al homenaje a Pete Seeger? Lo digo porque como participó también en aquel festival de la canción protesta de la Casa de las Américas en 1967, tenía tanto derecho a estar en el homenaje de New York como Silvio.

Pero repito, lo de menos son los derechos. En definitiva, a Celia Cruz, la Reina, las autoridades cubanas, además de borrarla del Diccionario de la Música Cubana, le impidieron venir a La Habana al entierro de su madre. Murió en el exilio, sin poder volver a su tierra.

A Willy Chirino le niegan la posibilidad de hacer un concierto en La Piragua, tal como solicitó al gobierno cubano, ahora que dice estar dispuesto a discutir “de todo” con los norteamericanos.

Lo que es mucho peor, los cubanos tienen que pedir permiso al Ministerio del Interior para entrar o salir de su país. Desde hace 50 años, tienen que cargar con las aberrantes tarjetas blancas y el concepto perverso de “la salida definitiva”. Pero la prensa internacional habla poco de eso. Prefiere dedicar su espacio a la negativa de la visa norteamericana a Silvio Rodríguez. Como si importara más el derecho a viajar a los Estados Unidos del cantautor que los derechos de viajar y regresar a su país de todos los cubanos. Ventajas que da la fama, incluso la mala fama.